Gobierno y radios comunitarias indígenas, en diferentes canales

 
 
Gobierno y radios comunitarias indígenas, en diferentes canales

En 1981, en Juchitán de Zaragoza, surgió Radio Ayuntamiento Popular, la RAP, la primera radio indígena en Oaxaca. Hoy, existen más de 70 radios comunitarias en la región. Sólo tres de ellas, una en la zona Mazateca y dos en los Valles Centrales, cuentan con permisos (no concesiones) para operar y, sólo una, en Tlahuitoltepec, en la Sierra Mixe, logró, en julio del 2016, la transición de permisionaria a régimen de concesiones del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT).

 Esta situación, en la que más de 90% de estas radios comunitarias en Oaxaca opera aparentemente en la ilegalidad, es un ejemplo general y es investigado por la antropóloga social Elena Nava Morales. Ella trata de entender cómo se dan las relaciones entre los pueblos indígenas y el Estado en el contexto de la comunicación indígena.

Su estudio Fuerzas hegemónicas y contrahegemónicas en la comunicación indígena se da en un momento ideal, pues desde la promulgación de la Ley Federal de Comunicaciones y Radiodifusión en julio del 2014 ha habido gran inquietud entre los pueblos indígenas de Oaxaca y en toda la República Mexicana en general, provocando críticas desde los mismos comunicadores indígenas y las organizaciones no gubernamentales dedicadas a temas de comunicación, pues consideran que la ley es discriminatoria y vulnera el Artículo 2 constitucional, que, entre otros, garantiza a los pueblos y comunidades indígenas poder adquirir, operar y administrar medios de comunicación.

 

 

Pero ¿Por qué se cree que estamos lejos de lograr una radio incluyente?

 Para poder entender el tema, Nava explica que la comunicación indígena y comunitaria son todos aquellos medios de comunicación que los pueblos indígenas se han apropiado para poder comunicar y ejercer su libertad de expresión, con objetivos de lucha social y campesina.

 Junto con la creación del IFT, dedicado a administrar el espectro radioeléctrico del país, nació una nueva categoría, concesiones sociales o de uso social, que se divide en indígenas y comunitarias. Es la primera vez en la historia legislativa en la materia que se considera a la indígena como una categoría jurídica dentro del ámbito de las comunicaciones, entonces, ¿por qué se dice que es discriminatoria?

 En opinión de la investigadora, el derecho a ejercer el uso de las ondas radioeléctricas está en el discurso, pero en la práctica no existe o existe de manera incipiente.

 Durante el estudio de Nava se diseñó una metodología que abarca varias radios comunitarias indígenas de Oaxaca y se determinó que los proyectos de estas radios (alrededor de 70) se asientan en la oralidad que los pueblos reproducen a través no de imágenes, sino a través de la palabra; que tienen una línea de trabajo de servicio con su comunidad, que mantienen los principios de la comunalidad, el tequio, la reciprocidad, el respeto a los usos y costumbres y la reproducción de las fiestas y rituales.

 Además, se estableció que los actores involucrados en la comunicación indígena son: los pueblos con sus proyectos radiofónicos, las instancias mediadoras que han apoyado no con recursos económicos, sino con sus conocimientos para ayudar a los pueblos indígenas con trámites burocráticos, y los agentes de gobierno, que piden a las radios comunitarias llenar una serie de formularios que son poco o nada comprensibles, incluso para abogados especializados.

Por lo anterior, la investigadora concluyó que sin duda existe un ?desentendimiento epistémico, porque los agentes de Estado y los agentes de los proyectos radiofónicos no logran comunicarse, las políticas no son claras, sensibles y acordes a las realidades del país, hay un desencuentro de entendimiento e interpretación, un desencuentro sobre cómo se concibe el mundo .

 Y aun cuando el Estado se ha flexibilizado en algunos puntos como es la nueva categoría en la ley (concesiones sociales) y también en el aspecto lingüístico, sigue habiendo poco entendimiento. Entonces poblaciones indígenas, con otras lenguas, con otras concepciones de mundo, con otras cosmologías, ¿cómo van a poder tener acceso a esos recursos estatales?

 Aunque la investigación de la doctora Nava aún no concluye, los resultados adelantan que uno de los aspectos que más apareció en las entrevistas con las personas que dirigen y operan las radios fue la relación de estos medios con sus propias comunidades, que es lo que les da base y fuerza, el sustento para hacer radio comunitaria y no el hecho de obtener una concesión.

 

Por ejemplo, entrevisté a dos mujeres que trabajan en una radio de la Sierra Norte de Oaxaca. Ellas me aseguraron que su medio de comunicación depende de la autoridad local. Si esta autoridad dice que se busque la concesión para estar respaldados, protegidos y evitar decomisos del Estado, se busca, pero si la autoridad dice no, es no, y esto se decide en asambleas comunitarias. Entonces hablamos que son sociedades indígenas regidas por usos y costumbres, hoy llamados sistemas normativos internos. Es así que deciden cuál es el rumbo que tendrá el proyecto radiofónico , expuso la antropóloga social.

 

Así, la investigación tiene hasta ahora como principales resultados:

 

1) que las relaciones que se tejen entre comunicadores indígenas y prácticas y discursos de Estado son claramente asimétricas, son escasos espacios de negociación donde prevalece la verticalidad del Estado y su nulo entendimiento de las realidades locales, lo cual conduce a un permanente malentendido entre las partes;

 

2) la puesta en marcha de la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión fomentó también la efervescencia de la discusión sobre medios comunitarios propiciando una mayor cohesión en la red de comunicadores indígenas.

 

Por último, la investigadora asegura que el hecho de que la categoría de concesión indígena y comunitaria aparezca en la ley es una ganancia histórica de los mismos pueblos, y si aparece en el discurso quiere decir que poco a poco deberá llegar a la práctica . (Con información de la Academia Mexicana de Ciencias)

 

 
 

Diagnostico sobre la situación de las radios comunitarias e Indígenas en México

La organización Cultural Survival, con sede en Cambridge, publicó un amplio diagnóstico sobre la situación de la radiodifusión indígena en México. En este documento, afirma que la radio es un medio de comunicación que a pesar de los años y de las nuevas tendencias globales se mantiene firme de gran penetración entre las audiencias mexicanas.

La radio comunitaria “se reinventa con el uso de internet y la digitalización, y que cuenta hoy con más de 35 millones de usuarios (en todo el país) y que contrario a todo pronóstico, tiene entre las personas jóvenes a las principales hacedoras de este medio sonoro.

En este contexto, la radio comunitaria Indígena es un modelo que despunta en los últimos 5 lustros, y cada vez es mayor el número de experiencias comunicativas indígenas creadas desde el seno de sus habitantes a partir de sus códigos, signos, símbolos y necesidades”.

El diagnóstico aborda tanto las dificultades como los logros de las radios comunitarias e indígenas y analiza el marco legal en la cual se mueve esto medio radiofónico que “cobra un significado especial en las comunidades indígenas de este país que encuentran en él un espacio para la deliberación de los asuntos públicos y de poder”.

 

Por: Desinformémonos. 21/02/2019

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Radios Comunitarios: La lucha por sobrevivir

Aunque el número de estas frecuencias aumentó con la reforma de telecom, aún se enfrentan al reto de un limitado financiamiento por parte del gobierno que les complica mantenerse al aire.

Las radios comunitarias tienen una tarea específica e importante: ayudar a las personas de una población determinada a recibir información sobre el lugar en el que viven. Sin embargo, su mantenimiento resulta una constante barrera para su subsistencia.

Aunque la reforma en materia de telecomunicaciones aprobada el 11 de junio de 2013 les trajo beneficios legales y jurídicos que les permitieron crecer en número, estas emisoras buscan que se realicen algunos cambios en la legislación para evitar que se apague su señal.

Desde esa fecha y hasta octubre del año pasado, el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) aprobó un total de 57 concesiones para uso de radio comunitaria en el territorio mexicano.

Juan Contreras, director de la Organización de Radios Comunitarias de Occidente (ORC), recuerda que previo a la normativa, la cifra de estas frecuencias de carácter público llegaba apenas a 17.

El representante del organismo relata que una manera de ayudarles a mantenerse al aire sería que los gobiernos estatales les otorgaran el uno por ciento de su presupuesto de Comunicación Social, pero como no están obligados a entregar dichos recursos, muchas radios comunitarias no reciben ningún apoyo, pues esto depende de la voluntad política.

“Con la reforma se establecieron mecanismos claros de financiamiento, aunque el uno por ciento es muy limitado porque el número de radios va aumentando. Es complejo subsistir porque también está muy limitada la venta de publicidad y no podemos vender espacios para ello”, detalla el presidente de la ORC

 

En este sentido, Ibis Guzmán, investigadora de radios indigenistas, comparte la necesidad de fortalecer estos espacios radiofónicos en los que se abordan temas que sólo atañen a un reducido porcentaje de la población considerados, en algunos casos, como minorías.

La también maestra en comunicación por la Universidad de Guadalajara agrega que los contenidos de estas emisoras no son del interés de los medios masivos, salvo casos específicos, situación que reduce su acceso a recursos financieros.

Otra barrera es su ubicación geográfica, ya que mientras más alejadas están de las urbes también aumenta la dificultad de la entrada de un mayor número de ingresos, destaca la especialista.

“Se piensa que estos modelos radiofónicos deben ser pobres, por ello se debe apostar por su capacitación para que sus operadores tengan la facultad de saber qué hacer con el financiamiento, lograr mejorar contenidos y crecer sus audiencias”, refiere Guzmán.

CAMBIAR LA SEÑAL

Las radios comunitarias proponen algunos cambios a las normas que se aprobaron hace más de cinco años con el fin de que les sea más sencillo obtener dinero que necesitan para mantener su señal al aire.

Juan Contreras, presidente de ORC, explica que durante el año pasado sólo 19 estaciones de las más de 100 que existen en territorio nacional pudieron acceder a la bolsa estatal de uno por ciento.

Mientras que en 2017 el IFT otorgó recursos por un total de un millón 284 mil 990 pesos a 15 radios comunitarias e indígenas como pago por concepto de publicidad, es decir, uno por ciento de los recursos de Comunicación Social.

Este financiamiento, informó entonces el regulador, sería empleado por los concesionarios de las bases radiofónicas para mejorar la calidad de contenidos en beneficio de sus audiencias en el país.

No obstante, el financiamiento para las radiodifusoras de carácter social resultan limitados, por ello algunas asociaciones de este sector han sostenido reuniones con integrantes de la Comisión de Radiodifusión de la Cámara de Diputados e integrantes del IFT a quienes externaron la posibilidad de ofertar espacios para publicidad e incrementar de uno hasta 10 por ciento el monto de los recursos que aporta el Gobierno federal y que además sean obligatorios

Al respecto, Sandra Rodríguez, socia de la firma legal Tecno Jurídica en Telecomunicaciones (Jentel), reconoce que existe una limitante para incrementar los montos para la operación de estas frecuencias, pero descarta que la solución sea incrementar el porcentaje de la partida con la que se deben finiquitar los gastos de publicidad estatal.

La abogada agrega que en caso de permitirles la venta de espacios publicitarios se correría el riesgo de perder su característica natural que las obliga a no tener fines lucrativos, aunque para otros especialistas es posible, siempre y cuando se realice con productores o marcas locales.

“El Estado quizá podría brindar algún tipo de incentivos o establecer programas de educación que se puedan divulgar en estas frecuencias, pero es necesario tener una política para otorgarles cobertura y conectividad”, manifiesta.

CRECIMIENTO ALENTADOR

A pesar de las dificultades para financiarse, el número de radios comunitarias ha aumentado en los últimos años.

Sandra Rodríguez dice que esto es consecuencia de los logros alcanzados con la reforma de telecomunicaciones y la disposición del IFT para otorgar espectro a diversos proyectos de telecomunicaciones públicas.

Por su parte, Juan Contreras reconoce que el regulador ha extendido la mano para trabajar en el establecimiento de las frecuencias públicas, aunque manifiesta su preocupación de que el Gobierno federal redujo presupuesto a ciertos rubros y desapareció las oficinas estatales de Comunicación Social con las que mantenían acuerdos para concentrarla en una sola división.

Ahora tenemos que ir a una dirección administrativa que depende de la Secretaría de Gobernación para hacer este tipo de gestiones, ya perdimos a las personas con quienes trabajábamos, va a ser complicado porque hay que empezar de nuevo”.

 

Fuente: https://www.idet.org.mx/noticias/radios-comunitarios-la-lucha-por-sobrevivir/

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